Como pescadores deportivos, el mar siempre ha sido mucho más que un paisaje. Es un espacio de encuentro, de aventura y de aprendizaje. Son horas de soledad contemplando el vaivén de las olas y el horizonte infinito; viendo caer el sol, que como la vida misma parece despedirse cada tarde para volver a levantarse al amanecer. Son los cafés después de la jornada, las conversaciones sobre la arena, el calor de una fogata y las historias compartidas entre viejos amigos y compañeros de pesca.
Dos coordenadas, un espíritu.
Desde cebiches y tiraditos, hasta tacu tacus, sanguchones marinos y los criollazos.
Te invitamos a conocer nuestra cocina.
Nuestros trayectos por el litoral se concentran en dos coordenadas. Encuentre los canales de atención y la ubicación de nuestros locales.
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